La señal procede de una región del cosmos situadas a unos 130 millones de años luz, el pasado 17 de agosto. Se trata del eco de una explosión cósmica, una fusión de estrellas de neutrones que generó ondas gravitacionales que han podido ser captadas por los laboratorios construidos en EEUU e Italia con ese fin. Nos muestra la quinta detección de ondas gravitacionales que se producen desde que en el 2015 los instrumentos de laboratorio LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory), instalados en dos lugares de EEUU, demostraron por primera vez la existencia de estas ondulaciones ne la estructura del espacio-tiempo que predijo Albert Einstein en 1916, un logro que fue reconocido hace poco como Premio Nobel de Física.Son objetos muy compactos que rotan muy rápidamente y que se originan cuando una estrella muy masiva expulsa su envoltura en una explosión de supernova, es decir, que han agotado su combustible. Este fenómeno fue descrito por científicos hace casi 3 decadas. La kilonova, es decir, el objeto resultante de la fusión de esas dos estrellas de neutrones expulsa al espacio elementos pesados, como el oro y el platino.
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